Al igual como escribí en un post anterior, en el cual relaté cómo viví, a pesar de no estar ahí, el “gran terremoto” de Chile el 27 de febrero de 2010, esta vez comentaré sobre estos dos sismos que hemos tenido en México en este mes de septiembre de 2017.

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Jueves 7 de septiembre de 2017

Este sismo fue el que más fuerte se sintió aquí en el sureste mexicano, su epicentro fue en el estado de Chiapas, muy cerca de Tabasco (estado donde vivo), y su intensidad fue de 8.2 grados, la verdad muy fuerte.

Faltando algunos minutos para la media noche, aún del jueves 7, yo estaba sentado a la orilla de mi cama, mi esposa y mi hija menor ya estaban dormidas.  Yo tenía la portátil encendida, no recuerdo bien qué hacía, viendo mi Facebook, o algún video…  En ese momento, sentí que se movía la cama, pero no le hice mucho caso, pensé que mi hija se estaba moviendo, pues en la noche ella patalea más que yo cuando estoy nadando… pero al voltearme, veo que estaba bien dormida, aquí me di cuenta que estaba temblando.  Como buen chileno dije: “ya va a pasar”, y seguí en la notebook… pero seguían los segundos y el movimiento continuaba.  Aún no quise despertar a mi esposa, porque ella le tiene bastante miedo a los temblores, así que me esperé algunos segundos más, y esto porque se supone que esta zona no es sísmica, por eso me dije a mi mismo “debe ser corto y despacio, si aquí no tiembla”… pero no, el sismo seguía y cada vez más fuerte… en este momento se me vino a la mente el terremoto de Chile en febrero de 2010, en donde todos mis familiares y amigos chilenos me comentaban que fue muy largo, cada vez más fuerte y que llegó el momento en que vino el gran movimiento de 8.8 grados… Así que decidí despertar a mi esposa, con una voz muy tranquila para no asustarla, al mismo tiempo que me ponía un short.

Le dije “oye, está temblando”, y claro, al despertar ella, se dio cuenta y se levantó más que rápido.  Yo tomé en brazos a mi hija menor que seguía durmiendo profundamente y comenzamos a bajar las escaleras, ya que vivimos en una planta alta; pero cuando llevaba apenas 2 peldaños bajados, se cortó el suministro de energía eléctrica… todo esto, al mismo tiempo que el sismo seguía y seguía, y con más intensidad que antes…  Le dije a mi esposa, que iba delante de mí en la escalera, que me alumbrara con el celular, ya que era bastante complicado bajar en medio de un temblor y con la niña de 7 años cargada.  Logramos llegar abajo y afortunadamente la luz regresó.   Una vez abajo, mi otra hija que se encontraba en uno de los baños de abajo, estaba muy asustada…  Salimos a la cochera y vimos a todos los vecinos que ya estaban en la calle, bastante asustados.  Ya en unos segundos dejó de moverse el piso y poco a poco nos íbamos calmando y dejando la tensión atrás.  Encendimos la televisión y todos los canales ya estaban mostrando imágenes e informando todo lo sucedido.

Martes 19 de septiembre de 2017.

12 días después del terremoto de Chiapas, y justamente un día 19 de septiembre, cuando se cumple un año más del terremoto de México de 1985 de 8.1 grados, se sintió un nuevo temblor.  Aquí en el sureste no se sintió para nada fuerte, de hecho muchas personas no se dieron cuenta que tembló.  Esta vez el epicentro fue entre los estados de Puebla y Morelos con una intensidad de 7.1 grados.  Por lo mismo, esta vez se sintió mucho más fuerte en la capital CDMX, y hubo muchísimos daños y vidas humanas lamentablemente perdidas.

Yo me encontraba en casa, ya que ese día no trabajé.  Mi hija menor igual estaba en casa, ya que estaba algo enferma, con calentura e infección de garganta.  Mi hija mayor se encontraba en la escuela y salía a las 13:30, y como me tardo 15 minutos en llegar allá, tenía pensado salir de la casa a las 13:15…  Mi hija menor estaba en la habitación viendo una película, mientras que yo estaba en la sala usando la PC de escritorio, cuando de repente, a eso de las 13:14, o sea, uno o dos minutos antes de salir a la escuela por mi hija, comenzó a temblar.  Yo ni siquiera lo pensé, apagué la PC y fui al cuarto donde estaba mi hija y le dije que ya nos fuéramos a buscar a su hermana.  La niña ni se dio cuenta que estaba temblando… y es que tampoco me comporté alterado o asustado, todo normal.  Así que se puso sus chanclas, bajamos las escaleras y nos fuimos a buscar a su hermana.

Camino a la escuela, vía Whatsapp me comuniqué con mi hija, mi esposa, mis suegros y hasta con mi mamá allá en Chile, para avisar que estábamos todos bien